Veredicto histórico en Neuquén por el transfemicidio de Azul Semeñenko
Por Laura Rosso · 21 de octubre de 2026
Fue el primer juicio por un transfemicidio en la provincia de Neuquén, y por eso fue histórico. Hace un año y un mes, el 25 de septiembre de 2025, Azul Semeñenko, que cumplía 49 años ese mismo día, fue abordada en la calle por Roberto Daniel Sánchez en el centro de la ciudad de Neuquén cuando ofrecía trabajo sexual. Sánchez la llevó a su casa y la asesinó de 25 puñaladas. La hirió en el antebrazo, le fracturó la mandíbula, el maxilar y el cráneo. También tenía costillas rotas: una brutalidad que conmovió a toda la provincia. Este juicio, que se desarrolló durante doce audiencias, culminó el lunes 19 de octubre con el veredicto de culpable.
Azul era una mujer trans, trabajadora estatal de Neuquén. Había ingresado a través del cupo laboral trans y se desempeñaba en el área de maestranza de la Dirección Provincial de Protección contra las Violencias. El día que desapareció era su cumpleaños. Sus compañeres de trabajo la describen solidaria, alegre, responsable y muy querida. Era coqueta, se maquillaba y nunca perdía la alegría. La alarma por su ausencia se encendió porque sus compañeras conocían su rutina de Azul y la responsabilidad con la que se tomaba su trabajo. Hicieron la denuncia y se pusieron al frente para encontrarla. Su familia y compañeres sostuvieron la búsqueda desde el primer día. Su hermano Marco Millapán asumió desde el comienzo el reclamo de justicia. Hubo volanteadas y cortes de calle para visibilizar su desaparición y pedir justicia.
La autopsia reveló que Azul murió como consecuencia de las heridas provocadas por el ataque de Sánchez, de 60 años y único imputado en la causa. El informe también prueba que Azul se defendió del ataque, que ocurrió en el domicilio de Sánchez. Después de matarla cargó el cuerpo en su camioneta, lo llevó hasta un canal próximo al balneario Valentina, en la costa del Río Limay en Neuquén, donde lo descartó. Azul fue encontrada casi tres semanas después, envuelta y atada. El 21 de octubre de 2025 la fiscalía formuló cargos contra Sánchez y pidió que quedara detenido. La acusación fue por homicidio triplemente agravado: por ensañamiento, por odio a la identidad de género y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer mediando violencia de género. El juez hizo lugar a la formulación de cargos y dispuso la prisión preventiva.
La relevancia de este caso radica en que no solo se reconoció el ensañamiento con el que fue asesinada Azul, sino que también se destacó el contexto de violencia de género y odio hacia la identidad de género. Las lesiones evidenciaron que se trató de un crimen de odio.
El jurado popular declaró culpable a Roberto Daniel Sánchez por el homicidio triplemente agravado de Azul Semeñenko. Fue considerado responsable del delito de homicidio triplemente calificado: por ensañamiento -hubo unanimidad-, por odio a la identidad de género -10 votos sobre 12-, y por haber sido cometido por un hombre a una mujer mediando violencia de género -hubo unanimidad-.
Este juicio histórico incluyó 12 audiencias y contó con más de 30 testigos, entre familiares, amigos y amigas y organizaciones feministas y LGBTQ+, quienes acompañaron a lo largo de todo el proceso. Marco Millapán, hermano de Azul, expresó que “el veredicto fue el que todos deseaban: justicia”. Señaló que este crimen fue un acto de odio y que el veredicto del jurado es un esfuerzo colectivo de todos los presentes y de aquellos que apoyaron a la familia durante el último año.
La fiscalía sostuvo que el asesinato de Azul debía ser juzgado considerando el odio a la identidad de género de Azul y el contexto de violencia de género. Durante el juicio hubo testimonios que contextualizaron las violencias y vulnerabilidades que atraviesan las personas trans. Muchas de estas personas solicitaron que su identidad quedara reservada. En las declaraciones plantearon la precariedad laboral en la que están las mujeres trans que trabajan en el Estado. Muchas aseguraron que Azul les contaba que tenía que ejercer la prostitución porque su salario no le alcanzaba. También dieron cuenta del peligro y las vulnerabilidades que atraviesan las mujeres trans y a las que están expuestas en las calles de Neuquén cuando ejercen la prostitución.
El fiscal Agustín García dijo que “la imputación por homicidio triplemente agravado, con el reconocimiento del ensañamiento y el transfemicidio, marca un desafío y un avance en la justicia neuquina desde la reforma de 2012, que permitió juzgar a una persona con estos agravantes. La decisión del jurado representa un alivio para la familia. A pesar de que no pueden recuperar a Azul, el objetivo es que ella sea la última víctima de este tipo de violencia”. El fiscal cerró su alegato con esta frase: “Sánchez no mató a Azul por algo que hizo, Sánchez mató a Azul por lo que era”.
No es solo una forma de nombrar el crimen. Se trata también de poner en discusión las condiciones en las que las personas trans viven, trabajan, se vinculan y atraviesan distintas formas de violencia. En este caso, la fiscalía sostuvo que el asesinato debía ser juzgado considerando el odio a la identidad de género de Azul y el contexto de violencia de género. “Nombrarlo así es respetar la identidad de mi hermana”, dijo desde el comienzo de la investigación Marco Millapán y las organizaciones que acompañaron a la familia de Azul también insistieron en la necesidad de nombrar el crimen como transfemicidio.
Así, durante la última audiencia que tuvo lugar el lunes 19, y luego de una hora de deliberación, el jurado popular declaró culpable a Sanchez. Luego del veredicto de transfemicidio, Fernando Gómez, abogado de la querella, dijo: “A Azul no nos la devuelven pero Azul tiene que ser la última. Y ese es un trabajo que tenemos por delante. La familia y compañeras de trabajo pudieron encontrar en el reflejo del jurado la culpabilidad de quién era la persona responsable de haber arrancado la vida Azul. Y esto tiene que construir también un aprendizaje para nuestra comunidad”. Evangelina González, compañera de trabajo de Azul dijo que “esto repara un poco el daño que generó en todas nosotras y en la familia. No es todo pero sí es una gran parte. Ahora a comenzar este duelo, porque para nosotras y para la familia el duelo empieza con este veredicto que es ejemplar”.
Este veredicto repara parte del daño infligido a la comunidad y a la familia de Azul. Ahora se espera la próxima audiencia para la determinación de la pena. La sentencia confirma que fue un transfemicidio, y al tener los tres agravantes, la pena para Sánchez sería de cadena perpetua.
Fuente: Soy (Página/12)
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