Stefano Marocco presenta Popstalgia
Por Emmanuel Franco · 28 de octubre de 2026

Nunca hay que burlarse del pop: es un género importante en la vida de las personas. Sus melodías, sus estribillos y sus puentes. Sus videos musicales, sus gemidos dulces y su educación implícita sobre las emociones.
Cada canción ofrece un perfume que le resulta familiar al oyente, como si se le abriera un cuarto mental lleno de sentimientos que le son propios y que comparten una matriz colectiva. La trampa del pop: esconder un mensaje espeso detrás de una superficie brillosa y edulcorada.
Popstalgia es el primer disco de Stefano Marocco, un cantante rosarino con una extensa trayectoria en los escenarios locales e internacionales que pasó por La Voz en sus versiones mexicana y argentina, hasta llegó a cantar con Laura Paussini. Su nueva creación está construida a partir de múltiples miradas sobre el amor, el desamor, los celos, las particularidades de las vivencias LGBT, la alegría y la tristeza.
El álbum cuenta con la producción y mezcla de Nan Q y la masterización de Javier Fracchia. Además, incluye tres colaboraciones: Galán participa en “Dejame entrar”, Josefina en “Real Pain” y la icónica artista en ascenso Vera Frod acompaña a Marocco en una nueva versión de “Bailando”, el clásico de la banda Paradisio.
Cada canción le ofrece al mundo un brillo adictivo: un género músical que necesita de alguien que sepa cantar y que tenga presencia tanto en el estudio como en el escenario. En ese sentido, se podría decir que es un álbum clásico, que recupera el espíritu del pop de los 90 o, mejor dicho, del pop del siglo XX.
En los once temas se siente el pulso de la orfebrería, como si cada elemento musical fuera un metal precioso y delicado que requiere extrema atención. Con sus melodías y su voz, Marocco pareciera conjurar a Luis Miguel, Cristian Castro y Christina Aguilera. También a todas las infancias que sueñan con cantar y hacen de cuenta que tienen un micrófono profesional en la mano, jugando eternamente a ser una popstar.
Lejos de la ironía del hyperpop, el cantante rosarino despliega una energía celebratoria que hace pie en el oficio de crear canciones. El estribillo tiene que ser pegadizo, las estructuras clásicas se respetan y la voz se manifiesta, se altera, pero nunca desaparece.
Una nostalgia legítima atraviesa el disco con talento samurái. Asoma en la alegre “Soñar con París”, una canción que reúne todo lo que un hit de radio tiene que tener y deja entrever un anhelo intenso. Se revela en “Ropa Tirada”, el primer single de difusión, cuyo dramatismo sonoro es propio de un señorito del pop obsesionado con su rompecabezas emocional.
También alcanza su expresión más desgarradora en “Celos”, un bolero que convierte a Marocco en un sensual felino que se relame las heridas.
Las canciones parecen evocar un pasado cercano, un vínculo cercano y un martirio cercano. Una derrota que convirtió a Stefano en un espejo roto en el fondo del mar. Ahora, mientras busca los pedazos, reconstruye una historia que le pertenece solo a él, pero que también remite a una experiencia vital para el crecimiento de las personas: el fin de una relación.
Por momentos, el álbum adopta la forma de un diario íntimo con algunas páginas arrancadas o manchadas con lágrimas. En otros pasajes, todo se tiñe con la vitalidad del secreto y los mensajes brotan suavemente, sin subrayar nada, para estirar posibles interpretaciones. Aun así, la propuesta también busca reivindicar un pop que funciona como espada y escudo para la comunidad queer.
Desde su propia experiencia, el artista revela un territorio emocional compartido por todes, todas y todos.
En conversación con SOY, Marocco reivindica el pop como un espacio de libertad y expresión personal: “Cuando yo era pibe, si escuchabas pop era sinónimo de que eras puto. Se lo nombraba como algo malo en relación con el rock and roll, un género hostil. Para mí, el pop es impresionante: reúne las mejores cualidades de todos los géneros musicales. Con el pop vos podés incursionar en todo.
Es tan ecléctico que te da la posibilidad de montarte en el escenario que quieras. De decir lo que quieras. De contar tu postura como quieras.
No tiene reglas. No sé cómo decirlo, pero el pop es gentil”.
Popstalgia es un disco que viene a reivindicar el pop en su estado más clásico e imperturbable, aquel que hace de la canción un flechazo exagerado al corazón y al espíritu. Si se escucha con atención, aparece la presencia de la cantante argentina Lali y su disco homónimo, que en 2023 vino a partir las aguas y a sacudir un género que perdía potencia frente al reggaetón, el trap y la llamada “música urbana”.
Hay puntos de contacto entre las búsquedas de ambes artistas: una atención minuciosa a la producción y la composición, un romance mesurado con los beats electrónicos, letras que impactan como cometas a la deriva y un lugar privilegiado para la voz.
Sería un acto de simplificación decir que Stefano Marocco le dedicó un disco entero a su ex. Pero se sabe que, cuando les artistas escriben y componen, en realidad siempre están hablando de algo más.
En el caso de Popstalgia , ese algo más es todo lo que quedó manchado, todo lo que fue, todo lo que nunca será, todas las secuelas, todos los intentos, todo lo que no funcionó, todas las lágrimas, todos los momentos de disfrute, todo el aprendizaje, todas las quejas, todos los vicios y todos los frutos cosechados. En síntesis: la vida después.
Fuente: Soy (Página/12)
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