Ser drag king es un acto de rebeldía: la historia de dos artistas en el Edinburgh Fringe

Por Wanjiku N. · 4 de agosto de 2026

Tessa Parr y Han Whyte están revolucionando la escena drag con sus personajes únicos: Johnny, el rapero bíblico, y Roger Prick, un alter ego provocador que desafía las normas de género y poder en cada actuación. Sus historias son un testimonio de cómo el arte drag puede ser una poderosa herramienta de expresión y resistencia. Tessa, quien interpreta a Johnny desde 2016, encontró en este personaje una forma de reclamar el espacio que siempre sintió negado como mujer del norte de Inglaterra. Al principio, Tessa fue encasillada en roles de sirvientas, enfermeras o la novia heterosexual. Johnny surgió de la necesidad de sentirse poderosa, de ser más grande, más ruidosa y de tomar el espacio que sentía que le era negado. Pero no fue hasta después de una experiencia traumática de agresión sexual en Londres en 2007 que Johnny se convirtió en un canal para su ira y frustración. El movimiento #MeToo de Tarana Burke en 2017 fue un punto de inflexión, sacando a la luz conversaciones sobre poder, consentimiento y masculinidad tóxica, y dándole nueva vida al personaje de Johnny. Por su parte, Han Whyte, quien da vida a Roger Prick, describe su personaje como una respuesta a la masculinidad hegemónica y una forma de explorar la identidad de género de manera irreverente. Han encontró en el drag king una manera de desafiar las expectativas de género y de crear un espacio para la conversación y la reflexión. Ambas artistas coinciden en que el drag es una forma de activismo, un acto de rebeldía contra las normas sociales que buscan encasillar y limitar. Ambas encontraron en la escena DIY de Newcastle un apoyo fundamental para desarrollar sus personajes y propuestas. Con el respaldo de festivales como el DGA y Curious Festival, han podido llevar sus performances a nuevos públicos y seguir explorando las posibilidades del drag como herramienta de cambio social.
Fuente: DIVA Magazine