Club Femme
Noticias

Retratos travestis de la Villa 31 a la galería

Por Emmanuel Franco · 26 de agosto de 2026

Retratos travestis de la Villa 31 a la galería

Imagine el negro. Imagínelo tragándose la luz, acomodando su cuerpo severo en las paredes. Imagine el negro de las telas que sostienen las fotografías de Pauli Burgos . Imagínela a ella, una fotógrafa, una chica trans, una militante, un núcleo de energía fantasmagórica que sirve para crear e insistir. Imagine a una chica que vive en la Villa 31 y que armó su estudio fotográfico en su casa, que recibe a otras compañeras, que al tomarles fotos comparte algo más que el destello de un flash.

Imagine un tipo de arte que no surge de la belleza burocrática que proponen las galerías o los museos, pero que tampoco se sostiene únicamente por existir en los márgenes. Imagine, por primera vez, el verdadero sentido de lo indescifrable.

“Fieras” es una serie de fotografías creadas por Pauli Burgos. También es el título de su exposición individua l, con curaduría de Sol Severina y texto de Marlene Wayar, en El Lobby, un espacio autogestivo y sin fines de lucro, muy activo dentro de la escena del arte contemporáneo local e internacional. Fundado por la artista multidisciplinaria Delia Hou y bajo la dirección artística de Lucía Moore , este lugar es una plataforma de promoción y experimentación para mujeres, disidencias y otres creadores que no poseen representación de galerías.

El Lobby está ubicado en un edificio frente al magnánimo Teatro Colón, la cuna de la cultura y el buen gusto. Casi como un gesto de ironía o protesta, ahora ese antro donde vive “el gran arte” se enfrenta a imágenes con orígenes más plebeyos e interesantes.

Las fotografías de “Fieras” surgen de otro proyecto fotográfico con trabajadoras sexuales de Del Viso, en Pilar, durante 2022. Pauli Burgos las había conocido a través de Martha Melody Campo, una referente travesti del municipio. Una de las chicas que retrató se llama Dana, una bailarina del programa de televisión Pasión de Sábado . Ella accedió de inmediato a ser retratada y motivó a las demás compañeras a que también se dejarán fotografiar.

Ese mismo año, la fotógrafa, junto a un grupo de artistas, ganó el premio Kenneth Kemble con un proyecto sobre recorridos por los antiguos senderos de los Valles Calchaquíes , los mismos que eran utilizados por los pueblos originarios. Era también la única persona disidente del grupo involucrado. La caminata por los senderos duró siete días y Burgos registró todo en fotos y videos. El equipo se disolvió por diferentes conflictos entre sus integrantes y el material registrado nunca fue exhibido.

La historia continuó en la Villa 31, en una zona llamada “Barrio Chino”. Según Burgos, es una zona famosa donde viven ladrones y travestis . Allí es donde vive y donde se armó un estudio profesional con un set de flashes que tenía a mano. Ahí retrató por primera vez a Lorena Carpanchay, una amiga salteña que venía a Buenos Aires a hacer shows con su música y se quedaba a dormir.

Luego vino Claudia, una amiga travesti que era barrendera en una cooperativa del barrio. El verano siguiente mudó el estudio al espacio de la organización donde milita, La Territorial. Gaby fue una de las primeras vecinas retratadas. Ella es una travesti “histórica” del barrio y accedió sin dudarlo.

En diálogo con SOY, Burgos comenta: “El año pasado Lucía Moore me invitó al ciclo de muestras de 2026 en El Lobby. Yo seguía investigando sobre los senderos calchaquíes y tenía ganas de compartir esas fotos que tomé y nunca había mostrado. Hablando con mi amiga Sol Severina, ella se ofreció como curadora de la muestra. Ella estaba más interesada en mis retratos travestis. Entonces pensé que esos dos intereses podían cruzarse. Pensaba en esa caminata, en donde era la única trans de un grupo cis, y pensaba que quizás eso había influenciado mi mirada sobre el paisaje. Y también pensaba en Martha, Dana, Lorena, esas amigas que sueñan con hacer shows y con mostrarse”.

La curadora Sol Severina acompañó con un diseño de montaje que recurre a un preciosismo teatral: una sala envuelta en telas negras con detalles dorados, una manera de darle a las travas el estatuto de reinas, criaturas poseedoras de una brillosa autoridad. Las fotografías se presentan en dípticos donde dialogan recortes de una naturaleza intensa con retratos de amigas y compañeras de Burgos.

Ninguna fotografía está enmarcada y todas exhiben un catálogo de cuerpos desbordados en singularidad . Gabriela, con su musculosa roja, mira a la cámara como si le estuviera clavando una daga. Dana parece una ninfa demasiado atrevida en el medio del bosque, Lorena amplifica una sabiduría brutal y callejera con su sonrisa marrón. Finalmente, aparece Claudia, una mujer que puede contener una verdad del mundo oculta en su rostro.

En la foto posa mostrando sus pechos inflamados producto de una inyección de silicona industrial. Se la inyectó ella misma, como tantas otras compañeras que no pueden acceder a instancias quirúrgicas profesionales y optaron por inventarse sus propios quirófanos y procedimientos. Cuando se los mira de cerca, los retratos parecen contener la crudeza que deposita Nan Goldin en su trabajo y aquella vibración simple, pero fervorosamente kitsch, que ejercía Alejandro Kuropatwa cuando tomaba su cámara de fotos.

Severina comenta que “Las fotografías de ‘Fieras’ invitan a imaginar otras experiencias vitales: las travas retratadas, los múltiples modos de transitar la existencia en un mundo que nos rompe y pretende cuadricularnos. Pauli con su obra nos invita a pensar la huella originaria de su familia, el deseo identitario y las múltiples formas de la violencia. La instalación en el centro del espacio es una gran pregunta. Duelamos a una liebre asesinada, cazada en medio del monte tucumano: esa liebre fuimos todas y ya no estamos dispuestas a serlo ”.

Los altares son importantes para las travestis. Hay uno en el centro de la sala donde reposa la foto de una liebre muerta, un símbolo de tristeza, enigma y descanso. Un memento mori que acompaña la belleza nuclear de los retratos de Pauli Burgos. Sus obras no se desesperan por la visibilización o la moraleja para con la comunidad . No reclaman respeto ni aceptación. Se oponen al desprecio y a la mirada condescendiente. Son mucho más que un mensaje de lucha: son joyas silvestres que al tocarlas te queman y te dejan cicatrices, como todo lo bueno, como todo lo diferente, como todo lo que fue creado para ser inolvidable.

“Fieras” de Pauli Burgos con curaduría de Sol Severina y texto de Marlene Wayar se puede visitar viernes y sábados de 19 a 21 h en El Lobby, Talcahuano 638 6 E, Tribunales, Ciudad Autónoma de Buenos Aires. También mediante cita previa contactandose con @ellobby.arte

Fuente: Soy (Página/12)

¿Estás en Argentina? Mirá la guía de bares y lugares LGBTIQ+ de Argentina.

Comentarios

Iniciá sesión para comentar.

Sumate a Club Femme

La comunidad de mujeres lesbianas, bi y queer de Latinoamérica.

Entrá gratis