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Renata Carvalho desnuda el cuerpo travesti con Manifesto Transpofágico

Por Marisa Rojas · 24 de octubre de 2026

Renata Carvalho desnuda el cuerpo travesti con Manifesto Transpofágico

“Este cuerpo fue construido por mí. Pensé en cada detalle como si fuera un rompecabezas . Lo que Dios no da, la farmacia lo vende”, dice la voz que llega desde el escenario donde un cuerpo se hace espacio en la penumbra.

Alto, delgado, imponente, con un par de tetas sutiles, cubierto apenas por una tanga, el cuerpo avanza sin que pueda verse casi el rostro que porta. Sí, no se habla de los cuerpos ajenos. Pero en este escenario, Renata Carvalho —actriz, directora, cientista social— invita al público a mirar, observar y encontrarse de frente con su cuerpo travesti . Un cuerpo que desde 2012, cuando estrenó el monólogo Dentro de mí vive otra , c onvirtió en territorio de investigación en escena. Una práctica artística y política que continuó en 2015, cuando presentó Yo, la travesti , y en 2019 con Manifesto Transpofágico . Un trabajo donde desnuda al cuerpo travesti de los sentidos que le fueron impuestos.

La obra que cierra su trilogía se presentará por primera vez en Buenos Aires —luego de haber hecho funciones en España, Italia, Francia, Chile y Uruguay, entre otros países— el domingo 25 y el lunes 26 de octubre en el marco del festival de teatro, danza y performance PERFORACIONES 2026.

“ ¿Hombre o mujer? Esa es la cuestión ”, dice Renata en un momento de la obra, en diálogo con una frase célebre del Manifiesto Antropofágico de Oswald de Andrade — «Tupí or not tupí? That is the question» —. Interviene así sobre la tradición del modernismo brasileño que hace un siglo propuso devorar las influencias externas para digerirlas de forma crítica y producir algo propio, una identidad original.

“La cisgeneridad se considera superior intelectual, estética, física, moral y religiosamente. Como transpóloga , y como ex prostituta callejera , mi imagen está desacreditada, todo lo que digo está desacreditado. No se espera que exista intelectualidad en mi existencia. Ni que pueda aportar algo al arte. Por eso, y a diferencia del Manifiesto Antropofágico que se presentó en un ámbito privado, yo lo hago frente al público. Yo me alimenté de mi transcestralidad, la digerí y vuelvo con ella transformada en teatro, en película, en conferencia, en grito ”, dice la actriz entrevistada para SOY.

Carvalho se alimenta aquí de su propia historia, de la historia de los cuerpos travestis, de aquello que la cultura produjo sobre ellos y contra ellos, y lo devuelve transformado para producir algo que antes no existía . Un cuerpo que deja de ser únicamente objeto de la mirada ajena para convertirse en sujeto de conocimiento. “Fue muy importante en mi investigación Gayatri Spivak cuando pregunta «¿Puede hablar el subalterno?» ”, explica.

Brasil encabeza la lista de países con más asesinatos de personas trans y travestis. El 80% de esas muertes corresponden a travestis negras. Igualmente importante resultaría entonces para su trabajo el encuentro con el feminismo negro . “Fue un quiebre fundamental en mi recorrido porque me permitió conocer el concepto de «interseccionalidad». Eso lo cambió todo. Conseguí una guía para transpofagizar esos conocimientos y llevarlos a los cuerpos trans”, cuenta.

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Renata Carvalho nació en 1981 en Santos, Estado de San Pablo , y desde los 15 años se dedica al teatro. Durante más de una década lo hizo como directora porque, como actor, la feminidad de su cuerpo le dificultaba encontrar trabajo. En 2002 fundó su propia compañía . En 2007, el mismo año en que se identificó como travesti, mientras trabajaba como agente de prevención voluntaria en el ámbito de las ITS, el VIH/sida , las hepatitis y la tuberculosis con travestis y mujeres trans que ejercían la prostitución, comenzó a investigar la genealogía travesti. Primero, para entenderse. Después, para entender a los demás.

Expulsada de su hogar, quería saber por qué sus padres habían dejado de quererla. Necesitaba saber quiénes eran las travestis, de dónde venían , qué historias las habían precedido.

Aplicó a su propia existencia el método que el teatro le había enseñado: estudiar el contexto, rastrear antecedentes, reconstruir una historia. Reunió documentos, obras, películas, discos, materiales académicos, libros. Tiene una biblioteca de más de trescientos títulos dedicados exclusivamente a la temática trans. La llama travateca .

En el camino de la construcción social e imagética del cuerpo travesti, inventó palabras. Travaturga , para nombrarse como dramaturga travesti . Transpóloga , para nombrar una práctica de investigación sobre los cuerpos trans y travestis que desborda las fronteras académicas. No es un juego lingüístico. Es una disputa por el derecho a nombrar.

“En La clase , Roland Barthes nos enseña que el lenguaje es fascista, y no porque te impida hablar, sino porque te obliga a hablar. Hay que engañar al lenguaje, y eso es lo que yo también pretendo. En Grande sertão veredas , Riobaldo dice: «Muchas cosas importantes carecen de nombre» . Así que decidí ponerles nombre y, lo más importante, empecé a ponerme nombre a mí misma”, dice.

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En 2017, Carvalho creó el Movimiento Nacional de Artistas Trans (MONART desde el cual elaboró el Manifiesto de Representatividad Trans que cuestiona la práctica por la que artistas cisgénero interpretan personajes trans y propone que estos sean interpretados por artistas trans.

Su militancia tuvo costos.

“Hay un precio que pagás por hacer estas cosas” , dice. Ese precio forma parte de la historia de Manifesto Transpofágico.

Pero la obra no es un relato de victimización . Es otra cosa.

Después de años de estudiar cómo los cuerpos trans y travestis fueron construidos social, mediática, religiosa, artística y políticamente; de estudiar su sexualización, su patologización , su criminalización , la violencia que los atraviesa y también las representaciones artísticas que contribuyeron a fijarlos dentro de un repertorio de estereotipos , en Manifesto Renata pasa todo ese archivo por su cuerpo.

En la primera parte de la obra todo sucede en el escenario. Entre la penumbra se despliega un monólogo de unos 30 minutos donde su palabra —y cuerpo— conviven con un enorme cartel de neón donde de tanto en tanto se iluminan las letras gigantes que forman la palabra TRAVESTI. Después, baja a la platea donde se encuentra con el público.

“¿Ustedes han tocado una travesti? ¿Quieren tocar? ¿Tienen vergüenza? ¿Alguien quiere darme un abrazo?” , pregunta, invita.

La conversación no es un agregado: forma parte de la obra. Ahí está uno de los puntos más radicales del trabajo, porque no se trata solamente de hablar de la mirada cisgénero, sino también de ponerla en situación. Preguntar qué está viendo. Qué cree saber. Qué entiende por hombre, qué por mujer, qué por cuerpo. Qué imágenes aprendió a reconocer como legítimas y cuáles a rechazar.

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Brasil es un país atravesado por la violencia contra las personas trans y travestis. La propia historia de Renata está marcada por la discriminación y la exclusión. “En mi país, alrededor del 90 % de las personas transgénero son expulsadas de su casa entre los 12 y los 14 años . A mí me pasó. Alrededor del 90 % de las personas transgénero se ven obligadas a prostituirse . Yo pasé por eso. La segunda causa de muerte de las personas trans en Brasil es el suicidio ”, se la escucha contar en escena.

Pero hay algo que en los últimos años comenzó a desplazarse. Y así también su propia investigación y militancia. “Al principio mi objetivo era la inclusión. Había que hacer que entráramos. Ahora lucho por la permanencia. Y por las narrativas”, explica.

Carvalho identifica en el arte una serie de relatos recurrentes cuando aparecen cuerpos trans: la muerte, la estética, la revelación, el secreto . Historias que convierten la existencia trans en tragedia, sorpresa, espectáculo o problema . Pero no quiere limitarse a denunciarlas. Quiere producir otras: “Quiero crear mundos posibles. Si todavía no existen, van a empezar a existir porque voy a crearlos. Quiero hablar del éxito, quiero hablar de la vida. Necesito naturalizar la idea de que las personas trans pueden ser amadas ”, dice.

Entonces, cuando se le pregunta cómo imagina el cuerpo travesti del futuro, Renata no habla de una identidad cerrada. Habla de presencia. De aparecer todos los días: en los teatros, en la televisión, en la política, en los espacios públicos, hasta que esa presencia deje de resultar extraordinaria. Y cita a Guimarães Rosa:

“Él decía que «Hay un punto de no retorno, a partir del cual ya no se puede volver atrás». En las elecciones anteriores ya habíamos conseguido dos diputadas federales. Aunque en estas hubiéramos conseguido una sola, ya habíamos tenido dos. No hay manera de volver atrás. Este año somos tres, marcamos un poco más el terreno. Ya no se puede volver atrás. Van a intentarlo, pero no hay manera”.

Domingo 25 (20 h) y lunes 26 de octubre (21 h)

NÜN Teatro Bar - Juan Ramírez de Velasco 419, Villa Crespo, Ciudad de Buenos Aires.

Entradas a la venta por Alternativa Teatral

Fuente: Soy (Página/12)

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