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Pluribus, la serie sobre “la última lesbiana del mundo”

Por Jota B Ponsone · 19 de agosto de 2026

Pluribus, la serie sobre “la última lesbiana del mundo”

“Me recuerdan a los consejeros del campamento. Siempre sonriendo. Siempre pretendiendo que todo estaba bien, aunque estaban intentando destruirme ”, le dice Carol Sturka —protagonista de Pluribus ; escritora, alcohólica en recuperación, lesbiana—a Zosia, la emisaria de la mente colmena en la que la humanidad se ha convertido: Zosia le responde que “ellos aceptan a todos los seres por igual”. Pero, “si son tan tolerantes, ¿qué hacen intentando convertirme en una de ustedes, sabiendo que no lo quiero?”.

Una señal alienígena, convertida accidentalmente en virus por científicos que intentaban estudiarla, transforma a casi toda la humanidad en una mente colmena —los llamados “Otros”— que comparte pensamientos, memorias y emociones en tiempo real. Solo doce personas en el planeta resultaron inmune s. Una de ellas es Carol, interpretada impecablemente por Rhea Seehorn.

Pluribus es creación de Vince Gilligan —el cerebro detrás de Breaking Bad y Better Call Saul — estrenada en Apple TV+ y se convirtió en la serie más vista en la historia de Apple TV+ . Ya hay una segunda temporada confirmada. La primera temporada ya puede verse completa en la plataforma.

Carol es una protagonista imperfecta. Ácida, desconfiada, resistente a la gratitud, mala anfitriona. Cuando comenzó “la Unión”, su esposa Helen murió. Ahora Carol deambula por un Albuquerque deshabitado, rodeada de cuerpos que sonríen con la misma expresión, que hablan en plural —“nosotros queremos”, “nosotros sabemos”— y que jamás le harían daño. Al menos, eso dicen…

A poco de iniciar la serie, la mente colmena —que tiene acceso a todos los recuerdos de todos los seres humanos que la integran— revela que la madre de Carol la mandó a un campamento de “terapia de conversión” llamado Freedom Falls (Cascadas Libertad).

Su lesbiandad no es un detalle: es estructural al relato. Pluribus es quizás la primera serie de este alcance masivo que tiene a una lesbiana compleja, contradictoria y no redimible en el centro absoluto. Carol existe antes de su identidad y a través de ella: su sexualidad es parte de sus traumas, de su soledad específica, de su historia con el rechazo del mundo.

¿Cuál es la contradicción central que los Otros encarnan? Los Otros son, en principio, benevolentes. No pueden —ni quieren— dañar a ningún ser. Están programados para no negarle nada. Y sin embargo, s u objetivo declarado es que Carol se una a ellos. Que “se convierta”.

Aquí está el nudo: los Otros sostienen simultáneamente que no le harán daño y que borrarán todo lo que ella es. Exactamente como ciertos discursos religiosos que prometen “amor incondicional” a las personas LGBTIQ+ en el mismo aliento en que les exigen abandonar su identidad, su deseo, su cuerpo tal como existe.

Los Otros envían a Zosia (Karolina Wydra) a vivir con Carol. Zosia no tiene género, ni sexualidad, ni identidad propia. Es un instrumento para que Carol, eventualmente, se una. “Carol, por favor entiende que hacemos esto porque te amamos”, le dice Zosia. ¿Habrá escuchado exactamente esas palabras antes de que sus padres la enviaran a Freedom Falls?

Las tácticas de los Otros replican punto por punto las metodologías documentadas de las terapias de conversión. El aislamiento social es una de ellas. La misma herramienta que se usa en los campamentos de “cura” para personas LGBTIQ+: la soledad como palanca, el hambre de vínculo como presión.

¿Cuántas personas, después de meses de aislamiento, de “amor” condicionado, de promesas de pertenencia a cambio de la renuncia de sí, cedieron de la misma manera? Las terapias de conversión —prohibidas en diecinueve países, pero aún activas en gran parte del mundo, incluida América Latina— operan exactamente así: la oferta de comunidad a cambio de la erradicación del yo.

Carol es una mujer que no agradece nada a nadie. Ve el mundo con una desconfianza que viene de haber sido rechazada por él, que tiene un humor oscuro y una capacidad para el desastre que no falla. Intenta entender las reglas de una realidad que la invita —siempre amablemente— a dejar de existir tal como es.

Ese habitar la diferencia —incómoda, sin decoro— es lo que la serie defiende . No la identidad como bandera sino como condición de posibilidad. La homogeneización feliz es siempre, en el fondo, la homogeneización heteronormativa.

¿Cómo reconocemos el discurso que nos ofrece la comunidad a cambio de convertirnos en alguien distinto? La mente colmena sonríe. Dice que te ama. Dice que no te va a lastimar. Solo quiere que dejes de ser quien sos.

Fuente: Soy (Página/12)

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