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Fuguet vuelve a inventar a Puig

Por Adrian Melo · 2 de septiembre de 2026

Fuguet vuelve a inventar a Puig

En un brevísimo texto póstumo de Manuel Puig , “Un destino melodramático ”, una maestra y una niña discurren en el aula sobre el concepto de melodrama . Según argumentan, el melodrama es una obra con final triste donde la tragedia se produce por una intervención del destino , una especie de rayo azaroso que cae funestamente sobre los personajes . Para ejemplificar la idea, citan a la mujer que encarna Libertad Lamarque en la película “ Puerta cerrada ”, que pierde todo en la vida porque no le entregan un telegrama a tiempo. O a Margaret Sullivan , de “La usurpadora ”, que, por un retraso del cochero, no llega al puerto y su novio se va en el barco pensando que ella no lo quiere. El texto culmina cuando la niña afirma que rezará todos los días para no tener un destino melodramático.

Las plegarias de la niña con la que probablemente Puig se sentía identificado no fueron atendidas por los dioses . Sin dudas, Puig y su madre Male , el ser al que Manuel más amó en su vida, tuvieron sendos destinos melodramáticos desatados puntualmente en Cuernavaca , cuando el escritor falleció en la plenitud de su carrera , a causa de una operación urgente de vesícula , por no ser atendido a tiempo.

A su vez, María Elena “Male” Delledone de Puig —de quien, irónica y paradojalmente, Manuel tanto temía su muerte — lo sobrevivió dieciséis años —hasta devenir casi centenaria como Mirtha Legrand— en una casa del barrio de Palermo , rodeada de recuerdos y acompañada por una urna con las cenizas de su hijo.

Con maestría y de una manera muy original, en “Ushuaia (Un destino melodramático)”, Alberto Fuguet evoca los sinos de Puig y Male , a través de la compleja y asfixiantemente simbiótica relación entre Leticia Lucero , una farmacéutica provinciana con ansias de nuevas experiencias sensuales y devenida prematura madre soltera , y su hijo Bruno Lucero , un joven gay y brillante aspirante a escritor cuya vida se ve truncada a los diecinueve años.

Pero la última novela de Fuguet es mucho más que la recreación inventada, poética , queer y trash de las vidas de Puig y Male, aggiornadas a las postrimerías del siglo XX. En “Ushuaia”, Fuguet logra lo que parecería imposible: sin perder su propia y singular voz , homenajear el estilo , los tópicos , el universo y la obra de Manuel Puig, el autor que partió en dos a la historia de la literatura argentina .

Así, en ciertos pasajes de las vidas de Leticia y Bruno Lucero, no solo pueden verse reflejados y espejados tantos otros de las existencias de Male y Manuel Puig, sino que también aparecen reminiscencias y ecos de “La traición de Rita Hayworth”, “Boquitas pintadas”, “The Buenos Aires Affair”, “El beso de la mujer araña” y la crepuscular “Cae la noche tropical” , entre tantas otras obras del genial escritor.

De manera análoga e invertida a Male (que viajó desde su natal La Plata a General Villegas para trabajar como farmacéutica y allí se enamoró de Baldomero Puig), Leticia viaja desde un San Luis tan pueblerino, chismoso y claustrofóbico como General Villegas, enamorada de un joven galán como el Juan Carlos Etchepare de “Boquitas pintadas” (al que, paradojalmente, termina ayudando a salir del clóset ), a un Chile que, aun pinochetista, intuye más pleno de libertad que la Argentina democrática para ejercer su profesión y vivir su sexualidad .

Es notable la manera en que Fuguet se sirve de escenarios de viajes (que, como todo viaje, implican un viaje al interior de sí mismo) que tienen ecos de los viajes de los protagonistas de referencia: Maipú en lugar de Villegas, Cancún en lugar de Río de Janeiro (este último, un lugar de Eros y concupiscencia, pero también de Tánatos en plena epidemia del sida para Puig), Viña del Mar en lugar de New York y Ushuaia en lugar de México como lugar de utopía y que termina siendo el fin de todos los sueños.

Como Puig, Fuguet se vale de entrevistas e informes forenses , noticias de periódicos de la prensa amarilla , diálogos entre hermanas (no casualmente una de ellas se llama Nélida como la protagonista de “Boquitas pintadas”), blogs (que Puig hubiera utilizado si hubiera llegado a conocerlos), argumentos de películas de Hollywood y testimonios de vecinas entrometidas . Y, donde no pueden faltar las alusiones y las citas al policial negro, al cine clase “B”, a las actrices y divas estelares, pero también a los productos y aquellas figuras mediáticas desechadas por la alta cultura.

Así, plena de referencias biográficas y literarias y paratextos y metatextos de Puig, avanza una narración llena de melancolía y lirismo , donde, por supuesto, prevalece aquel gesto distintivo del escritor más célebre de General Villegas: el chisme como otra forma de arte . Como un barman literario , Fuguet mezcla todo, alta y baja cultura, pasado y presente, biografía y literatura, onirismo y realidad, ficción y verdad y, de esa manera, logra un cóctel que alcanza cúspides artísticas de excelencia.

Si Cervantes, con el “Quijote”, quiso escribir una parodia de la novela de caballerías y escribió la mejor novela de caballerías, Fuguet, en “Ushuaia”, parodia las novelas de Puig y logra una de las mejores novelas de y sobre Puig. Una novela plena de belleza , conmovedora, profundamente triste y, por supuesto, en el mejor de los sentidos, excesivamente melodramática .

Ushuaia (un destino melodramático) de Alberto Fuguet, Tusquets 2026.

Fuente: Soy (Página/12)

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