Elsa Aguirre, la diva que se convirtió en un ícono LGBT+ en Acapulco: 'Hay que respetar la vida, sin distinción'

Por Abril · 16 de julio de 2026

En 2013, en un Acapulco donde la diversidad sexual apenas empezaba a ganar visibilidad, Elsa Aguirre se robó el show al aceptar ser coronada como Reina Gay del Desfile Lésbico Gay Rostro Humano. La primera actriz, que había estado alejada de los reflectores, regresó con todo para unirse a la celebración organizada por Igor Pettit, y su presencia fue uno de los momentos más aplaudidos del día. 'No dudé en aceptar', confesó Elsa, quien desfiló en un auto convertible rojo, saludando a la multitud y dejándose querer por los asistentes en el trayecto del Centro de Convenciones a Playa Tamarindos. Lo chido de Elsa fue su autenticidad y su mensaje de respeto. En una época donde la inclusión no era tan discutida, ella alzó la voz para hablar de la importancia de cuidar la salud física y emocional, vivir auténticamente y, sobre todo, mantener una actitud positiva. Aunque sus palabras reflejaban la perspectiva de su generación, el corazón de su mensaje era claro: el respeto y la aceptación de todas las personas, sin importar su orientación sexual o identidad. La participación de Elsa en el desfile fue un golpe de frescura y un ejemplo de cómo las generaciones mayores pueden tender puentes hacia la comunidad LGBT+. Su aparición fue un reconocimiento a la diversidad en Acapulco, una ciudad que, aunque con sus altibajos, ha sido un referente de la lucha por los derechos de la comunidad en el Pacífico mexicano. Al final, Elsa nos dejó con una lección: la vida hay que respetarla, sin distinciones.