El poliamor lésbico: más allá de los clichés y las preguntas incómodas

Por Marisol · 5 de noviembre de 2024

A veces, ser poliamorosa y lesbiana en Latinoamérica es como tener un letrero luminoso que dice 'preguntas incómodas, ¡acérquense!'. Pero lo más sorprendente es que, después de siete años en una relación abierta, la pregunta que más me hacen no es sobre el amor o el compromiso, sino sobre la logística de mi vida amorosa. '¿Por qué necesitas más de una relación si ya tienes una pareja?', me preguntan, como si el amor fuera un pastel que se termina cuando lo compartes. Y yo siempre respondo que la vida es demasiado rica y variada para limitarse a un solo sabor o a una sola persona. Desde que di mi segundo 'salir del armario',primero como lesbiana, luego como poliamorosa, he aprendido que el poliamor no es solo una forma de tener más relaciones, sino de diseñar un nuevo tipo de conexión. Es como construir una casa con varias habitaciones, cada una con su propio propósito y belleza. Y aunque a veces las citas se convierten en un campo minado de malentendidos, también me han permitido explorar el enamoramiento sin culpa, algo que reprimí durante años por temor a 'engañar'. La pregunta '¿Eres poliamorosa o solo promiscua?' es otro clásico que suelo oír. Y aquí va mi respuesta: soy poliamorosa porque me enamoro, no porque quiera tener sexo con cualquiera. Me gusta esa sensación de perder el control, de sentirme en una montaña rusa emocional. Pero ojo, el poliamor no es solo caos y pasión desenfrenada. Es un acuerdo consensuado, donde todas las personas involucradas saben y aceptan las reglas del juego. Al final, el poliamor es una forma de desafiar las normas y buscar una conexión más auténtica, aunque eso signifique enfrentarse a preguntas incómodas y juicios de vez en cuando. Pero, ¿sabéis qué? Si el amor es un viaje, yo elijo subirme a todos los trenes que pueda.
Fuente: MíraLES
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