Dolores Vázquez: cuando la lesbofobia condena y el Estado busca reparar
27 de abril de 2026 · Club Femme

En España, ser lesbiana, independiente y no encajar en los moldes tradicionales podía llevarte a la cárcel. Así le pasó a Dolores Vázquez, quien terminó presa no por pruebas concretas, sino por ser la sospechosa ideal en un momento de desesperación colectiva. En octubre de 1999, el asesinato de Rocío Wanninkhof sacudió al país, y la necesidad de encontrar un culpable rápidamente se volvió abrumadora.
Un año después, en 2000, la Guardia Civil detuvo a Dolores, la expareja de la madre de Rocío. No había evidencia sólida en su contra, pero sí un prejuicio que pesaba más que cualquier hecho. Se la retrató como fría y calculadora, y se apeló a estereotipos dañinos para construirla como culpable. Su orientación sexual fue usada de manera implícita para alimentar la narrativa de un 'crimen pasional', aunque nunca se mencionara abiertamente la palabra 'lesbiana'. Se cuestionaron sus gestos, su forma de ser e incluso su reacción al arresto, como si ser fuerte y autónoma fuera sinónimo de culpabilidad.
Hoy, el Estado español intenta reparar el daño que causó esta injusticia, reconociendo que el sistema falló y que la lesbofobia jugó un papel clave en su condena. Es un paso importante hacia la justicia, aunque llega con años de retraso.