Deporte, Comunidad y Autonomía: El Poder del Hockey en Nuestra Vida

Por Yolanda · 7 de julio de 2026

Hay algo mágico en el momento en que el stick de hockey hace contacto con la pelota y la envía al otro lado del campo. Es una sensación de logro que se siente en el cuerpo entero, una conexión física con el juego y con las compañeras de equipo que están a tu lado. Para muchas de nosotras, formar parte de un equipo de hockey sobre césped es mucho más que un deporte: es una forma de construir comunidad y de sentirnos dueñas de nuestros cuerpos y movimientos. El hockey ofrece una oportunidad única para experimentar la alegría de aprender y mejorar en algo, de desafiar nuestros límites y de celebrar los logros, grandes y pequeños. Pero más allá de la competencia, lo que realmente importa es la conexión que se forma con otras mujeres, lesbianas, bisexuales y queer que comparten la misma pasión. Es un espacio donde podemos ser auténticas, donde el apoyo es mutuo y donde el sentido de pertenencia se siente en cada práctica y en cada partido. En una sociedad que a menudo nos dice que debemos competir entre nosotras, el deporte nos recuerda que juntas somos más fuertes. Nos enseña a confiar en nuestras compañeras y a trabajar en equipo, habilidades que trascienden el campo de juego y se reflejan en nuestra vida diaria. Así que cuando me digo 'es solo deporte', en realidad estoy hablando de mucho más: de resistencia, de alegría compartida y de la fuerza que encontramos en la comunidad.