Dejando de fingir: el camino hacia un sexo más auténtico

Por Karen · 14 de octubre de 2025

Empecemos por el principio: esa sensación incómoda cuando, tras un encuentro íntimo, te das cuenta de que has fingido un orgasmo otra vez. Esa actuación digna de un Óscar que te deja con una sonrisa amable y una frustración interna que no sabes cómo gestionar. Fingir orgasmos es algo que muchas de nosotras hemos hecho, ya sea por nervios, por no querer decepcionar a nuestra pareja o simplemente por el deseo de acabar con la situación de una manera que parezca satisfactoria. Pero, ¿por qué seguimos cayendo en esta trampa? En el fondo, fingir es una forma de evitar el diálogo sobre nuestras necesidades y deseos. En las relaciones entre mujeres, aunque a menudo nos sentimos más libres de los roles heterosexuales tradicionales, todavía cargamos con la presión de 'rendir bien' en la cama. La idea de que el sexo 'bueno' debe terminar necesariamente en un orgasmo rápido y explosivo sigue muy presente. El problema es que, al fingir, no solo nos desconectamos de nuestro propio placer, sino que también le damos a nuestra pareja una información equivocada. Cada vez que respondemos con un falso clímax, le enseñamos un mapa que no lleva a ninguna parte. A largo plazo, esto puede generar frustración y alejarnos de lo que realmente nos gusta y nos hace sentir bien. La solución pasa por abrir el diálogo y atrevernos a pedir lo que queremos. No se trata de dejar de fingir de la noche a la mañana, sino de ir poco a poco, explorando y comunicando nuestras necesidades. Al final, un sexo más auténtico y honesto no solo es más placentero, sino que también fortalece la conexión con nuestra pareja.