De viaje por Asia a la primera cita en la clínica: nuestro camino hacia la maternidad lésbica

Por Verónica S. · 4 de octubre de 2024

La idea de ser madres empezó a sonar más real después de las últimas Navidades, cuando Paula y yo decidimos que nos daríamos unos meses para mentalizarnos y disfrutar de un viaje a Asia. Fue una escapada increíble, pero también sirvió para hablar con otras familias y aclarar dudas y miedos que nos iban surgiendo. A mediados de septiembre, dimos el gran paso: nuestra primera cita en IVI. La clínica tenía buena fama y, además, en los últimos cinco años han visto un aumento del 40% en los tratamientos para mujeres lesbianas. La doctora nos recibió con una sonrisa y nos explicó las opciones. Aunque sabíamos que yo sería la que se embarazaría, nos dejó claro que podíamos decidirlo sobre la marcha. Lo primero fue el 'pack mamás2', una serie de pruebas para ambas que normalmente cuestan 640€, pero que por ese pack se consiguen por solo 120€. Incluía una revisión ginecológica, ecografías y la medición de la reserva ovárica con la hormona antimülleriana. Para nuestra tranquilidad, los resultados fueron positivos: teníamos una buena reserva y nuestros úteros estaban en perfecto estado. El siguiente dilema fue elegir el tratamiento. Nos presentaron tres opciones: inseminación artificial, fecundación in vitro y el método ROPA. La inseminación nos atraía por su sencillez y economía, pero el método ROPA nos enamoró porque nos permitía participar a ambas en el proceso. Al final, nos decidimos por el ROPA, sabiendo que probablemente queríamos tener al menos dos hijos. Además, aunque ahora la inseminación podría funcionar bien, no queríamos arriesgarnos a que nuestra fertilidad disminuyera drásticamente después de los 36. Así que aquí estamos, con un nuevo capítulo en nuestras vidas a punto de empezar.
Fuente: MíraLES
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