Centenario de Don Segundo Sombra: Lo bello y lo triste
9 de septiembre de 2026 · Club Femme
¡San Antonio de Areco está de fiesta! En el marco de actos y homenajes por el centenario de la publicación de “Don Segundo Sombra”, se exhibe una muestra especial en el Museo Gauchesco Ricardo Güiraldes con manuscritos originales, dibujos, cartas, fotografías y objetos históricos. A su vez, la universidad y la municipalidad de San Antonio de Areco publican una versión del libro con su formato y tipografías originales y la presentan en la histórica pulpería La Blanqueada.
Sin embargo, hay escasas investigaciones, estudios culturales y/o manifestaciones políticas que reivindiquen a la relación entre el viejo resero barbudo Don Segundo Sombra y el efebo huérfano Fabio Cáceres como una historia homoerótica, como una nueva versión de la pederastia griega en la Pampa, como una amistad de varones de sentimientos tan intensos que solo puede pensarse en términos eróticos.
Desde antes y al menos desde que Gabriela Cabezón Cámara escribió “Las aventuras de la China Iron” se popularizó la idea de las relaciones amorosas del gaucho Martín Fierro y el sargento de policía Tadeo Cruz. A Santos Vega no le importaba morir luego de la muerte de su amigo Carmona y con tal de poder dormir eternamente a su lado. En una versión teatral reciente, el mismo Vega besa a Juan Sin Ropa. Pero, el pudor parece cubrir la relación entre Don Segundo y Fabio.
Rilke escribió que la aventura de un poeta consiste en convertir en destino su propia infancia. Con “Don Segundo Sombra” el ya hombre guapo, musculoso y dandi Ricardo Güiraldes volvió al paraíso perdido de su niñez en el campo, a sus fuentes de verdes pastos.
Organizada simétricamente, en tres partes de nueve capítulos cada una, en la primera, un huérfano de catorce años, que no conoce a sus padres y vive con sus tías, vaga como pícaro por las calles de un pueblo de la provincia de Buenos Aires y se siente súbitamente fascinado por la aparición del gaucho Don Segundo Sombra. Decide entonces escaparse de la casa e iniciarse en “el más macho de los oficios”: arrear animales por las pampas.
En la segunda parte, ubicada cinco años más tarde que la primera, el protagonista narrador afirma que don Segundo le ha convertido en un gaucho, a la vez que afirma que no pasó un solo día sin que se separaran. De Sombra, Cáceres aprendió “los saberes del resero, las artimañas del domador, el manejo del lazo y las boleadoras, la difícil ciencia de formar un buen caballo para el aparte y las pechadas, el entablar una tropilla y hacerla parar a mano en el campo, hasta poder agarrar los animales dónde y cómo quisiera”. Y también “la fuerza moral ante las aventuras sentimentales, la desconfianza para con las mujeres y la bebida, la prudencia entre los forasteros, la fe en los amigos”.
En los capítulos de esta sección se describen escenas costumbristas campesinas que exaltan las virtudes de los gauchos, la lealtad, el compañerismo romántico de la vida entre hombres y una recurrente misoginia. Los varones se encuentran en sus universos homosociales de pulperías, pool, boleadoras y riñas de gallos. En esta comunidad de varones sin mujeres, las mujeres son denigradas. Es corriente que los gauchos de la novela le digan mujer al hombre que quieren humillar. Particularmente Fabio se muestra muy preocupado ante la capacidad de las mujeres de atraparlo, domesticarlo y acabar con su libertad. Las mujeres son percibidas como la muerte del mundo gaucho. Son utilizadas como objetos para saciar los deseos sexuales, pero están excluidas de la posibilidad de otro tipo de vínculos.
Por ello, se narra una escena en donde Fabio duerme bajo las estrellas en medio de dos mocetones de veinte años. “Uno alto, aindiado, lampiño. El otro rubio y flaco, con ojos sesgados de gato pajero”. Don Segundo Sombra, particularmente aparece como un tipo ideal de virtudes: excelente narrador de cuentos, popular, valiente.
Hacia el final de la novela se revela que Fabio es hijo de un estanciero y hereda su nombre y sus propiedades. Ello implica la necesaria separación de su maestro ideal en el arte de la gauchería. La despedida es de una tristeza conmovedora y antológica:
“ ‘Sombra’, me repetí. Después pensé casi violentamente en mi padre adoptivo. ¿Rezar? ¿Dejar sencillamente fluir mi tristeza? No sé cuántas cosas se amontonaron en mi soledad. Pero eran cosas que un hombre jamás se confiesa . Centrando mi voluntad en la ejecución de los pequeños hechos, di vuelta a mi caballo y, lentamente, me fui para las casas. “Me fui como quien se desangra”.
“Me fui como quien se desangra”. Las seis palabras de despedida más conmovedoras de la literatura argentina es entre dos varones. Y su sentimentalidad es de tal fuerza y profundidad que abarca a los amantes de todos los tiempos.
Al final del relato, según Güiraldes cuando Fabio, ya hombre se despide de Don Segundo Sombra experimenta sentimientos que un hombre jamás se confiesa. Porque es hombre es incapaz de revelarse a sí mismo o manifestar explícitamente esos sentimientos. Sin embargo, en el “me fui como se desangra” que produce la despedida entre los dos hombres y con la cual se cierra la novela, se termina revelando algo de la intensidad de los sentimientos presentes en la relación entre Don Segundo Sombra y Fabio.
Fuente: Soy (Página/12)
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